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Restauraciones

Restauraciones biomiméticas diseñadas para durar

Nuestro enfoque

Devolverle al diente lo que perdió

Restauramos la morfología, la función y la integridad de la estructura dental perdida por caries o traumatismos externos, utilizando las técnicas y los materiales más avanzados disponibles en el mercado.

Una restauración biomimética no es solo «tapar un hoyo»: es reconstruir el diente capa por capa, imitando el comportamiento de la dentina y del esmalte natural. El objetivo es que el diente vuelva a repartir las fuerzas de la mordida como lo hacía cuando estaba sano, sin desgastar estructura natural para lograrlo.

Nuestro protocolo

Cuatro claves de una restauración que dura

Aislamiento absoluto

La adhesión solo funciona en un campo completamente seco: una gota de saliva o de humedad del aire que respiras es suficiente para arruinar la unión entre el diente y el material. Por eso trabajamos siempre con goma dique, que aísla el diente, mantiene el campo limpio, protege tu vía aérea y nos permite ver con claridad lo que estamos haciendo. Para nosotros no es un accesorio opcional: es un requisito.

Adhesión de alto rendimiento

La restauración se une al diente por adhesión, no por retención mecánica: eso es lo que nos permite conservar el máximo de estructura sana en lugar de tallarla para que la tapadura «se agarre». Usamos sistemas adhesivos considerados gold standard por su referencia clínica de comportamiento a largo plazo, que forman una capa híbrida entre la resina y la dentina, sellando el diente frente a la filtración bacteriana y la sensibilidad.

Refuerzo con fibras

Cuando el diente quedó muy debilitado, incorporamos fibras de refuerzo bajo la restauración. Funcionan como lo hacía la dentina: absorben el estrés de contracción del material, distribuyen las fuerzas de la masticación y detienen la propagación de fisuras.

Estratificación capa por capa

Reconstruimos el diente con resina compuesta en incrementos pequeños, combinando masas de distinta opacidad y matiz para reproducir la dentina y el esmalte. Cada capa se polimeriza por separado para controlar la contracción del material, y la anatomía (cúspides, surcos y puntos de contacto) se modela con la mordida real como referencia.

Elegimos cada resina según su módulo de elasticidad, es decir, cuánto se deforma el material al recibir una carga. El esmalte es rígido y la dentina más elástica, así que reemplazamos cada tejido con una masa que se comporta como él: el diente restaurado reparte las fuerzas de la mordida igual que uno natural, en lugar de concentrarlas y terminar fisurándose.

El resultado

Un diente que vuelve a ser diente

  • Máxima conservación. Retiramos solo el tejido enfermo: la estructura sana se queda donde está.
  • Sellado completo. Una adhesión bien ejecutada cierra el paso a las bacterias y previene la caries secundaria bajo la restauración.
  • Resistencia recuperada. El refuerzo con fibras y la estratificación devuelven al diente su capacidad de repartir las fuerzas de la mordida.
  • Menos sensibilidad. El sellado de la dentina reduce las molestias después del tratamiento.
  • Estética natural. Color, translucidez y anatomía se integran con el resto de tus dientes, sin metal a la vista.

«Ningún material es mejor que tu diente natural. Nuestro trabajo es conservar todo el que se pueda y devolverle su función al resto.»

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